Liberalismo: ¿por qué no hay políticos liberales?

Liberalismo impuestos

El liberalismo es una filosofía política que defiende la libertad individual y aspira a limitar la intervención de los poderes públicos al mínimo.

Con esta definición de la política liberal, parece bastante sencillo explicar la práctica ausencia de políticos liberales en la actualidad. Los políticos quieren justificar su modo de vida. Desean llegar al poder en una administración pública para gestionar los recursos de los ciudadanos. Si se dedicaran a desmontar el instrumento que tienen en sus manos, sería una especie de harakiri.

Pero ¿cuál es el verdadero problema? Los políticos (y los medios de comunicación que les deben el negocio) han hecho creer a los ciudadanos que es necesario mantener una estructura pública inmensa para que la sociedad funcione bien. Nos tratan como si fuéramos niños indefensos que necesitáramos una atención continua. Y la mayoría de los ciudadanos se lo han creído.

Además, ¿tiene sentido que existan miles y miles de asesores políticos contratados sin control? Es imposible saber cuántos asesores políticos hay en España (entre Estado, CCAA, Diputaciones y Ayuntamientos) porque no hay un registro. Se calcula que existen unos 20.000 asesores que cobran un sueldo medio de 50.000€. El coste total para los contribuyentes sería de 1.000 millones de euros al año.

Los asesores políticos en España

Liberalismo: asesores políticos en España

Estos son algunos ejemplos de asesores políticos en España (fuente: El Mundo)

  • Asesora de la concejala de Ciclo de Vida, Feminismos y Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Transgénero (LGBT) en el Ayuntamiento de Barcelona. Cobra un sueldo de 50.790 euros brutos anuales. ¿Qué hace esta asesora?
  • Asesor en materia de comunicación en el gabinete del secretario de Estado de Presupuestos y Gasto que recibe 86.816 euros al año. Si necesita un asesor de comunicación debería dimitir ya.
  • Asesor parlamentario en el gabinete del secretario de Estado de Presupuestos y Gasto (sí, en el mismo gabinete de arriba). Este “asesor parlamentario” (debe “trabajar” cinco minutos al mes) nos saca otros 86.816 euros anuales a todos los contribuyentes.
  • Dos asesores en la secretaría general de la conserjería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio de la Junta de Extremadura. Cada uno se lleva a su casa 37.753 euros cada año.
  • Asesor gráfico en el Gobierno de Aragón que ingresa un sueldo de 54.098 euros brutos al año. ¿A qué se dedica este señor?
  • Un asesor político (así, sin más) en el Consistorio de Orense (me niego a poner el nombre de la ciudad en gallego como haría un progre) que cobra 32.124 euros cada año. Lo de asesor político suena a comisario político, vamos que suena fatal.
  • Un asesor de comunicación a la Presidencia del Gobierno de Cantabria. Cómo si el presidente cántabro, que está todos los días en televisión soltando ocurrencias, necesitara un asesor de este tipo. A este empleado público le pagamos entre todos los españoles un dignísimo salario de 59.652 euros al año.
  • Asesor técnico de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana en el Ayuntamiento de Madrid. Cobra “sólo” 61.502 euros anuales.

¿Por qué tenemos que mantener a todos estos parásitos? ¿Le facilitan la vida a los ciudadanos?

Liberalismo: conceptos básicos

Entonces, ¿cuál sería la solución a esta tomadura de pelo? ¿Más intervencionismo o la reducción del aparato público?

En el artículo con el manifiesto fundacional de Revista Liberal se comentaron los artículos anti-liberales de la Constitución española de 1978. En esta ocasión vamos a profundizar en los principios y características del Liberalismo.

Se expondrán, en primer lugar, los principios liberales. A continuación, veremos cómo el sistema político español está articulado en contra de estos principios. Los individuos se han convertido en los contribuyentes que sostienen una enorme estructura. Terminaremos con unas notas relativas a la Constitución española de Cádiz (1812). Al final del artículo dejo una reflexión interesante.

Empecemos.

Para entender mejor en qué consiste el liberalismo hay que contemplarlo en sus dos vertientes: el liberalismo social o político y el liberalismo económico. Son complementarios y parten de los mismos principios, aunque tratan aspectos diferentes.

El liberalismo social se centra en la vida política de los ciudadanos, especialmente en la no intromisión de los poderes públicos en su vida y en las relaciones sociales. A su vez, el liberalismo económico hace hincapié en la no intervención del estado en las relaciones mercantiles de los individuos.

Características principales del Liberalismo

  • El individuo debe ejercer una libertad plena, estando por encima del colectivo.
  • El límite de la libertad individual se encuentra en los derechos de los demás individuos.
  • El derecho a la propiedad privada es la base de la iniciativa individual.
  • La libertad se refiere a distintos aspectos: libertad de expresión, de culto, de pensamiento, de prensa, de asociación, etc.
  • Todos los ciudadanos son iguales ante la Ley: Principio de igualdad ante la Ley.
  • División de poderes real (no como en España): Legislativo, Judicial y Ejecutivo.
  • Separación del Estado y de la Iglesia.

La Constitución de Estados Unidos de 1787 fue el primer documento que estableció las libertades individuales, la separación de poderes y los límites del Estado sobre la vida de las personas. La primera frase “We the People” señala de forma inequívoca al sujeto titular de los derechos sociales, políticos y económicos.

Liberalismo: Constitución de Estados Unidos 1787

¿Qué es lo que tenemos actualmente en España? ¿Se ha construido un estado para mejorar la vida de los ciudadanos?

El sistema político español: el “Anti-liberalismo”

Estos serían los rasgos que definen el sistema político en España:

  • Existen 17 pequeños estados con sus tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Cada uno de estos estaditos dispone de casi todo el aparato de un estado moderno, a excepción de asuntos exteriores (en Cataluña sí tienen) y ejército. Son enormes maquinarias de gasto y colocación de amigos.
  • La separación de poderes es inexistente. El ejecutivo nace del legislativo y el poder judicial brota de los dos anteriores. Además, los cargos más importantes del poder judicial, son elegidos “a dedo” y deben sus cargos a los políticos que les han nombrado.
  • No existe el principio de igualdad ante la Ley. Los altos cargos políticos disponen de un fuero (como en la Edad Media) para ser juzgados ante un tribunal especial (Tribunal Supremo). Además, existe otro tribunal especial (la Audiencia Nacional) que juzga determinados asuntos. Lo curioso es que la misma Constitución de España prohibe expresamente los tribunales de excepción.
  • Los derechos de los ciudadanos varían en función del territorio en el que viven. El régimen foral de Navarra y País Vasco es contrario al artículo 14 de la Constitución: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
  • Los medios de comunicación deben favores al poder político (las propias licencias y la intercesión ante los bancos, como PRISA). No se desarrollan en base a un sistema de libre mercado. Los consumidores no determinan con sus preferencias los medios de comunicación. Hay una mayoría abrumadora de televisiones con ideología de izquierdas que no se corresponde con la mayoría social.
  • Las Comunidades Autónomas se han dedicado a mirarse el ombligo de forma compulsiva. Sólo se acuerdan de la nación española para pedir más dinero. Las autoridades de algunas comunidades autónomas, Cataluña y el País Vasco, desprecian al resto de los españoles y trabajan para romper la unidad política de España. Eso sí, no quieren romper en el aspecto económico, porque quieren seguir exprimiendo al resto de los españoles (no se quieren hacer cargo de las pensiones futuras, por ejemplo).
  • Las cuentas públicas no cuadran nunca. Vivimos en una situación de déficit casi crónica. Como consecuencia de la acumulación de déficits, la deuda pública se ha disparado en los últimos años. Además, parece que nadie es consciente de la gravedad de la situación. La deuda pública es de todos. Todos los españoles responderemos del principal en el futuro y de los intereses cuando suban los tipos.
  • El sistema de la Seguridad Social no se sostiene. Es un esquema piramidal que no tiene ningún futuro.

La Constitución Liberal de 1812

La Constitución Española de 1812 conocida como “la Pepa” fue la primera que se promulgó en España. Fue una de las constituciones más liberales de su tiempo. Por desgracia, estuvo vigente por cortos periodos de tiempo:

  • Desde 1812 hasta 1814
  • En el Trienio Liberal: 1820-1823
  • En el periodo 1836-1837, hasta que se promulgó la Constitución de 1837.

Al estar vigente en esos breves paréntesis, su eficacia fue muy limitada. Sin embargo, fue muy influyente en otras constituciones de su época en Europa y en los estados americanos que se independizaron.

Liberalismo: Constitución de Cádiz de 1812

Estas fueron las características principales de la Constitución de 1812:

  • La soberanía residía en la Nación (no en el Rey).
  • Proclamaba la separación de poderes.
  • Limitaba los poderes del Rey.
  • Se estableció el sufragio universal masculino indirecto. Sin embargo, no se reconoció ningún derecho a las mujeres (ni siquiera el de ciudadanía).
  • Recogió los siguientes derechos: libertad de imprenta, libertad de industria, abolición de los señoríos y el derecho de la propiedad.
  • Otorgaba la ciudadanía española a todos los nacidos en los territorios americanos.

Ciudadanos españoles en la Constitución de 1812

Es muy probable que, si la Constitución de 1812 hubiera estado vigente durante un largo periodo de tiempo, la historia posterior de España habría sido muy diferente.

¿Cómo sería España en la actualidad, si la Constitución de 1812 siguiera vigente en el Siglo XXI como la Constitución americana de 1787?

Es muy probable que España se habría ahorrado varias guerras civiles y además, no habría perdido el tren de los países más desarrollados durante el Siglo XIX.

Si en España no hubiera reinado un personaje tan nefasto como Fernando VII, nos habríamos ahorrado mucho sufrimiento y atraso. Y, quién sabe, la división de un país en dos bandos. Esta división ha perdurado (con su lógica evolución) hasta nuestros días.

Bibliografía recomendada:

2 respuestas a “Liberalismo: ¿por qué no hay políticos liberales?”

  1. Daniel Bolaños Alemán dice: Responder

    Cierto, la Constitución de Cádiz “otorgaba” la ciudadania española a la población de América, pero a ningún habitante de este continente le interesaba ser español y menos aun ser súbdito de algún rey extranjero y ajeno a los anhelos de Independencia y libertad. Se consumo la independencia y lo Estados Soberanos del continente americano no instituyeron monarquías ni reyes como principios de la organización estatal. Esas estructuras son viejas y muy propias de Europa, pero aquí en América nadie suspira por reyes y monarcas.

    1. Me parece excesiva la afirmación de que a ningún habitante de América le interesaba ser español.
      Supongo que forma parte de la negación de todo lo español por parte de la izquierda a ambos lados del océano.

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